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miércoles, 13 de noviembre de 2013

LA VIOLENCIA RITUAL PARTE IMPORTANTE TIAHUANACO.

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La arqueóloga boliviana Sonia Alconini presentó esta semana una investigación en ese sentido en el encuentro "Tiahuanaco 1903-La Paz 2013, 110 años de colaboraciones arqueológicas franco-americanas".
Alconini, que hizo conocer su trabajo con un vídeo enviado desde EE.UU., explicó que la investigación se basó en el hallazgo de restos de tres cráneos decapitados en Wata Wata, que fue un importante centro religioso y político controlado por Tiahuanaco.
Wata Wata es una colina al este del lago Titicaca, en los valles de la zona de Charazani, un territorio de la antigua cultura Kallawaya situado en el occidente de Bolivia, cerca de donde floreció la civilización tiahuanacota, anterior a la inca.
Se trata de una región tropical que en su momento fue clave para el aprovisionamiento de Tiahuanaco, que ejerció un dominio político en este sitio por su importancia ceremonial y estratégica.
Las calaveras halladas, que pertenecían a un hombre y a dos mujeres, presentan evidencias de fracturas y cortes deliberados para la remoción de los globos oculares, las mandíbulas, el cuero cabelludo y para la decapitación, según la investigadora.
Alconini ha relacionado la remoción de cabezas humanas con "las estrategias de legitimación de política" aplicadas en Wata Wata.
A su juicio, el caso puede tratarse de una práctica que entiende la decapitación como "una metáfora ritual" al estar vinculada a la "eliminación de la capacidad de guiar, ver y comunicarse" en este mundo y después de la muerte, según las creencias andinas.
Además, en la cultura andina, los cráneos se consideran "potentes fuentes de energía" y la decapitación se asociaba "a esfuerzos por controlar esta peligrosa fuente de poder" en un contexto de conflicto o para dirigir esta fuerza a la protección de otros.
"Todo esto fue parte de esfuerzos estratégicos destinados a extraer el poder investido a importantes miembros de la comunidad, tanto en esta vida como en el más allá, infundir miedo en la población y materializar un mensaje político destinado a cambiar el balance de poder", sintetiza la arqueóloga boliviana.
Previamente, la investigadora descartó que los "cráneos de Wata Wata" sean "cabezas trofeo", ya que dos de ellos son de mujeres y las marcas de violencia no se correspondían con las de batallas.
En las esculturas monumentales del sitio arqueológico de Tiahuanaco, a 71 kilómetros de La Paz, hay iconografía que muestra la práctica de usar cabezas como trofeos.
Así, el personaje central del afamado monumento de la Puerta del Sol de Tiahuanaco sostiene dos báculos en las manos y de sus brazos cuelgan dos cabezas, mientras que la escultura de un guerrero "Chachapuma" hecho en basalto sostiene una cabeza en las manos.
La otra posibilidad descartada es que se trate de restos de cráneos de ancestros venerados, ya que las calaveras de Wata Wata tenían, a su vez, niveles excesivos de violencia para este caso.
La investigadora concluye que la expansión de Tiahuanaco en la región Kallawaya combinó la religión, el intercambio económico y "formas ritualizadas de violencia como estrategias de control".
Esto último plantea un nuevo enfoque de trabajo para entender las decapitaciones o la extracción ocular en este antiguo pueblo.

FUENTE-El Informador.

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